Primera consulta con un psicólogo LGTBIQ+: qué esperar y cómo prepararte

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Sin duda es el paso que más cuesta: pedir esa primera consulta con un psicólogo LGTBIQ+. Lo bueno es que, una vez estás en plena sesión, los miedos desaparecen.

¿Sabes qué empieza después? La liberación, la expresión, el entendimiento. Y es que es normal que al principio no sepas qué va a pasar, tengas miedo de tener que explicarte desde cero o dudes de si en verdad el especialista te va a entender.

Pues bien, este artículo es para eso: para resolver, o al menos paliar, esos miedos y dudas iniciales que puedes tener antes de una consulta.

¿Qué pasa exactamente en la primera consulta con un psicólogo LGTBIQ+?

La primera sesión es una sesión de unos 50 minutos donde nos contarás qué te ha traído y donde recogeremos la información necesaria para entender bien tu situación actual.

Ni pruebas, ni diagnósticos, ni la obligación de que tengas que contar lo que no quieres. Al final se acuerda cómo continuar: cada cuánto os veréis y en qué trabajaréis, según haya ido la conversación.

La diferencia con una consulta de un psicólogo generalista es, precisamente, ese punto de partida. En un centro especializado no tienes que explicarnos los conceptos, qué es una transición o por qué a veces duele tanto poner límites a personas que quieres pero pueden rechazarte. Eso ya se sabe, y la sesión empieza por lo tuyo.

Cómo prepararte para la primera consulta

No hace falta que medites 3 horas antes de entrar, ni que te exilies de retiro para ver qué preguntas puedes hacer. Con llevar un par de cosas iniciales pensadas basta. Te dejamos algunos consejos:

  • Anota en el móvil las dos o tres cosas que sí quieres contar el primer día. No un guion, solo un recordatorio. Nada más.
  • Piensa qué te gustaría que fuera distinto dentro de unos meses. ¿Cuál sería esa situación ideal y por qué? Sirve como punto de partida aunque después pueda cambiar.
  • Si hay algo de lo que todavía no quieres hablar, decídelo antes y dilo al principio. Marcar ese límite desde el minuto uno suele relajar mucho. Y nosotros no queremos que cuentes algo que no quieras. Tú eliges.
  • Un clásico: si vas online, busca un sitio donde nadie vaya a entrar y prueba la cámara y el sonido antes de la hora.

Y una cosa que conviene saber: no pasa nada por llorar en esa primera sesión y soltar tensión (y no significa que la cosa haya ido mal). Tampoco pasa nada si no sientes gran cosa al salir. Los efectos de la terapia rara vez se notan el mismo día.

Qué te preguntará el psicólogo en la primera sesión

Las preguntas varían según cada caso, pero hay un guion aproximado que suele ser común:

  • Cómo quieres que te llamen y qué pronombres usas. Es lo primero y se anota en la ficha desde ese momento.
  • Qué te ha traído a consulta ahora. No por qué en general, sino por qué en este momento concreto de tu vida.
  • Desde cuándo te ocurre y si ha habido épocas mejores o peores.
  • Cómo está afectando a tu día a día: desde el sueño al trabajo, estudios, relaciones, ganas de salir de casa.
  • Con quién cuentas (y con quién no, pero te gustaría contar). Red de apoyo, amistades, pareja, familia.
  • Si has ido antes a terapia y qué tal fue la experiencia.
  • Si tomas alguna medicación o estás en seguimiento con otro profesional sanitario.
  • Qué esperas conseguir. Aunque sea una idea vaga, orienta el trabajo.

Lo que no te van a preguntar: nada sobre tu cuerpo, sobre tus genitales o sobre tus prácticas sexuales que no venga a cuento del motivo de consulta. Si algo no quieres contarlo todavía, es suficiente con decirlo.

Qué puedes preguntar tú al terapeuta en la primera consulta

No solo preguntamos nosotros: en esta sesión (como en todas las demás) eres libre de preguntar todo lo que quieras. Es una forma de que nos valores de manera profesional.

Y recuerda que preguntar no es desconfiar: es lo justo cuando vas a compartir cosas importantes con alguien. Estas preguntas son legítimas y un buen profesional las responderá sin ponerse las manos en la cabeza:

  • ¿Qué formación específica tienes en diversidad sexual y de género?
  • ¿Has trabajado antes con personas en una situación parecida a la mía?
  • ¿Con qué enfoque trabajas y por qué?
  • ¿Cuántas sesiones suele durar un proceso como el mío, al menos de manera aproximada?
  • ¿Qué pasa con lo que cuento aquí? ¿Hasta dónde llega la confidencialidad?
  • ¿Cuánto cuesta la sesión y cómo lo hago si tengo que cancelar?
  • Si en algún momento necesito otro tipo de apoyo, ¿me derivas a otro profesional?

Una respuesta honesta del tipo «con eso concreto tengo poca experiencia, pero puedo derivarte a alguien que sí» es mejor señal que una respuesta segura (además de indicar gran empatía, valores y humanidad).

Señales de que estás en el lugar correcto

¿Cómo sé si mi psicólogo es realmente afirmativo? No por lo que diga en su web, sino por lo que ocurre en la sala. Estas son las señales, en un sentido y en el otro.

Buenas señales

  • Usa tu nombre y tus pronombres sin que tengas que recordárselo todo el rato, y si se equivoca lo corrige y sigue, sin hacer un drama de ello.
  • No convierte tu orientación o tu identidad en el problema por defecto.
  • Conoce el contexto: conoce bien diferentes recursos, asociaciones, el marco legal, cómo funciona la sanidad pública en estos temas y sabe aconsejarte.
  • Acepta un «esto todavía no quiero hablarlo» sin insistir más si no es estrictamente necesario.

Señales de alerta

  • Da a entender que podrías cambiar de orientación o de identidad, o lo plantea como una etapa que se pasará. Cualquier práctica dirigida a modificar la orientación o la identidad carece de respaldo científico, produce daño y está prohibida por la legislación española.
  • Te felicita por no parecerlo o comenta lo bien o mal que se te nota.
  • Necesita que le expliques lo básico y usa la sesión para formarse y no para ayudarte.
  • Aplaza cualquier decisión tuya sin un motivo clínico claro.

Si detectas varias señales, cambiar de profesional es una decisión correcta, no un fracaso. Y no hace falta justificarse para hacerlo: no vuelvas a pedir cita y busca otra opción.

Ojo: conviene distinguir esto de la incomodidad normal de las primeras sesiones. Hablar de cosas que llevas años guardando remueve, y eso no es una señal de alerta: es el trabajo que está empezando. La diferencia está en si te sientes incómodo por lo que estás contando o por cómo te está tratando quien te escucha. Una diferencia muy importante.

Primera consulta con psicólogo LGTBIQ+ en Madrid: presencial u online

En Tú Yo Psicólogos LGTBIQ+ atendemos la primera consulta de forma presencial en Madrid y también en modalidad online para toda España. Nuestro centro de Madrid está en la calle de Eguilaz, 6, bajo derecha, 28010.

La consulta presencial suele preferirse cuando se busca un espacio separado de casa o cuando la convivencia no permite intimidad para hablar. La modalidad online resuelve otro problema distinto: fuera de las grandes ciudades cuesta encontrar profesionales con formación específica en diversidad sexual y de género, y el formato a distancia elimina esa barrera. La eficacia del trabajo terapéutico no depende del formato.

Cómo pedir la primera cita

Puedes escribirnos contando en dos líneas qué necesitas y te respondemos para buscar un hueco. No hace falta detallar nada por escrito: eso se habla en consulta. Si prefieres resolver dudas antes de decidirte, también puedes preguntarnos sin compromiso.

¿Damos el primer paso?

En Tú Yo Psicólogos LGTBIQ+ llevamos más de quince años acompañando a personas LGTBIQ+ en Madrid y online.

Cuéntanos qué necesitas y buscamos un hueco para tu primera sesión.

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Tú yo psicólogos LGTBIQ+

Psicólogos especializados en la atención a la diversidad sexual y de género. Expertos en las dificultades y problemáticas específicas de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales.

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