Cuando hablamos de la sexualización de una persona, hablamos de reducir el valor de esa persona a su atractivo sexual, en lugar de tener en cuenta las distintas cualidades que posee. En el caso de las mujeres lesbianas o bisexuales, la sexualización suele implicar, además, la objetificación y el fetichismo. Pero, ¿por qué sucede esto? ¿Por qué existe una tendencia social a sexualizar las relaciones homosexuales entre mujeres?
En primer lugar, la explicación reside en el género. Históricamente y hasta día de hoy, la mujer ha sido cosificada y sometida bajo unos cánones de belleza con el único objetivo de gustar (concretamente, gustar a los hombres). En las sociedades patriarcales, la mujer ha sido valorada por su belleza y capacidad para complacer a los hombres, convirtiéndolas en objetos de deseo sexual.
En segundo lugar, podríamos argumentar este fenómeno mediante los mitos asociados a mujeres lesbianas y bisexuales. Bajo la mirada social y estereotipada, las mujeres bisexuales son vistas como promiscuas o incapaces de comprometerse. En cambio, las mujeres lesbianas pueden ser hipersexualizadas o, contrariamente, desexualizadas y vistas como “menos femeninas”. Además, la creencia de que la bisexualidad es una fase o una forma de llamar la atención, así como la convicción de que las mujeres lesbianas “no han encontrado al hombre adecuado” perpetúa la sexualización de éstas al ser vistas como una oportunidad o un reto a conseguir.
Bifobia: la importancia de comprender que la bisexualidad no es una fase
Por último, las representaciones de estas mujeres en la cultura popular y medios de comunicación también se encuentran sesgadas y sexualizadas. Grandes series y, de hecho, referentes dentro del colectivo LGTBQ+, como “Orange is the New Black” o “The L Word”, han sido criticadas por mostrar escenas de sexo explícito para atraer al público masculino, o por fetichizar las relaciones entre mujeres al ser diseñadas específicamente para la mirada masculina. Por otro lado, la pornografía actual genera un gran volumen de contenido dedicado exclusivamente a la sexualización de mujeres lesbianas y bisexuales, con representaciones muy alejadas de las experiencias reales de estas mujeres.
Todo lo mencionado anteriormente contribuye a una visión distorsionada de la bisexualidad y lesbianidad, reforzando la idea de que la identidad sexual de estas mujeres existe para el placer de los demás, especialmente de los hombres heterosexuales. Algunas investigaciones afirman que la sexualización puede dar lugar a un mayor número de problemas de salud mental entre estas mujeres, en comparación con sus iguales heterosexuales. La fetichización de este colectivo genera problemas de autoestima, ansiedad o depresión, así como algunas podrían verse sometidas a cumplir con el estereotipo al buscar la aceptación social.
Es importante entender el porqué de la situación para poder, en primera instancia, ser conscientes de su existencia y señalarla y, en segundo lugar, para poder luchar contra esta. Actualmente existen asociaciones de apoyo para mujeres lesbianas y/o bisexuales, que ofrecen tanto ayuda psicológica o asesoramiento, como plataformas para visualizar historias y hacer frente a la discriminación.